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martes, 30 de julio de 2013



JUEGOS PARA COMPRENDER

El juego está en la base de todo aprendizaje: estimula la creatividad, amplía el vocabulario y estrecha los lazos afectivos entre los jugadores.


De 12 a 16 años
JUEGOS DE 6 A 12 AÑOS

De 4 a 11 años
Añadir leyenda
JUEGOS DE 4 A 11 AÑOS

domingo, 17 de marzo de 2013

CLUB DE LECTURA COEDUCATIVO AMPA

Una tarde con encanto, de esas que dejan diversión, sonrisas, emoción,..
 NO TE LAS PUEDES PERDER.
EN ABRIL,  DÍAS 5 Y 26 .  EN  MAYO, EL DÍA 24

miércoles, 14 de marzo de 2012

Fomentar la creatividad





Fomentar la creatividad en los niños desde que nacen les ayuda a expresarse por sí mismos, desarrollar su pensamiento abstracto, resolver problemas, relacionarse mejor con los demás… La clave está en respetar sus tiempos de aprendizaje y darles libertad para que desarrollen su imaginación

La creatividad infantil
La creatividad es una actitud que todos los individuos poseemos, más o menos desarrollada, para producir ideas y soluciones nuevas. Por lo tanto, es el proceso de presentar un problema a la mente con claridad (ya sea imaginándolo, visualizándolo, suponiéndolo, meditando, etc.) y luego originar o inventar una idea, concepto, noción o esquema según líneas nuevas no convencionales.
Según un estudio realizado en la Universidad de Pensilvania (EE UU), una persona creativa reúne las siguientes características: sensibilidad, fluidez, flexibilidad, originalidad, capacidad de redefinición, de abstracción, de síntesis y coherencia de organización.
Desde que nace, el ser humano tiene la capacidad de crear. En todas las personas (grandes y pequeñas) existe un claro impulso de hacer cosas, un instinto que sólo puede explicarse como una necesidad permanente de experimentar, de indagar, de relacionar, como un potencial innato que se debe cultivar.
El desarrollo creador comienza tan pronto como el niño traza los primeros rasgos. Lo hace inventando sus propias formas y poniendo algo de sí mismo, de una manera que es únicamente suya.
En los niños, esta actividad experimental requiere de libertad para crear, para establecer relaciones nuevas, pero también necesita la ayuda de un guía, de un maestro creativo para apoyarla. Esto es, no hay que reprimir la creatividad en el niño, pero no basta con dejarlo que experimente a su aire.
Las ventajas de la creatividad
El arte es muy importante para los niños, les ayuda a expresarse por sí mismos, desarrolla su pensamiento abstracto, les permite hacer elecciones y resolver problemas. Además, desarrolla en ellos destrezas sociales y de comunicación.
Construye la autoestima: Al proporcionar a los niños recursos creativos, se confirma su derecho a jugar y se estimula la individualidad.
Aumenta la conciencia de uno mismo: Sentirse libre para expresarse, característica que estimula y es estimulada por el proceso creativo, es un requisito previo para el éxito en distintos campos. La tendencia natural de los niños es a manifestar sus sentimientos directamente, sin censurarlos ni clasificarlos, especialmente si creen que no van a ser criticados o castigados. En un clima de seguridad, los niños pueden expresar sus sentimientos y ser ellos mismos.
Desarrolla la comunicación: Los chicos a los que se les niega la posibilidad de expresarse aprenden a no decir a los adultos si se sienten mal -confusos, nerviosos, frustrados o enfadados. Estos niños tienden a manifestar los sentimientos de forma directa e inadecuada, por ejemplo, robando, estropeando o rompiendo objetos. Los niños a los que se enseña a suprimir ciertos sentimientos acaban generalmente restringiendo sus emociones.
- Favorece su socialización: Permitir a los niños que expresen todo tipo de emociones es parte de la estrategia para fomentar la creatividad. Los niños capaces de expresar una amplia gama de sentimientos gozan de una clara ventaja en las relaciones sociales. Son más conscientes de los sentimientos de los demás y también más receptivos. Piden lo que necesitan, declaran sus preferencias y son flexibles a la hora de enfrentarse a una gran variedad de relaciones sociales. Estas cualidades les proporcionan ventajas en el colegio, lo cual incrementa también sus posibilidades de éxito.
Fomenta la integridad: Una de las características que se repiten en la vida de los creadores artísticos es su necesidad de mantener la integridad personal en su vida y en su trabajo. Lo consiguen buscando la manera de ser ellos mismos y de manifestar sus mayores conquistas en su trabajo. Las personas creativas se sienten realizadas e integradas cuando hacen algo para lo que poseen un talento especial.
Descubre al artista que lleva dentro
El placer por el arte debe cultivarse desde que nacen, ya que durante sus primeros años de vida asimilan con mayor facilidad cualquier tipo de conocimiento. “Los niños por lo general tienen un gran potencial de creatividad, se trata de respetar sus tiempos de aprendizaje y darles libertad” –explica Isabel Moltó, licenciada en Historia del Arte y creadora en su galería de arte Cabinet de unos talleres para niños.
- No le digas qué dibujar o pintar, déjalo que eche a volar su imaginación. Anímale a tomar sus propias decisiones. Lo que ellos aprenden y descubren por sí mismos durante el proceso creativo es lo más importante. La independencia y el control son componentes importantes en el proceso creativo.
- No “arregles” sus dibujos. Los niños ven el mundo de forma diferente. Lo importante es que dé rienda suelta a su creatividad y que le preguntes qué está dibujando para que él identifique sus creaciones.
- Busca actividades artísticas que estén a su nivel.
- Ofrécele gran variedad de materiales y de experiencias creativas: trazar, pintar, esculpir, acudir a museos, trabajar con arcilla, etc. La plastilina es una gran opción ya que a partir de ella los niños empezarán a moldear sus propias figuras.
- Exhibe “las obras de arte” de tu hijo en casa. Muéstraselas a las visitas que llegan a la casa, sobre todo si tu niño está cerca y los puede escuchar elogiando sus trabajos.
- Incentiva su curiosidad. Entre los 3 y 10 años se les puede formular preguntas como: “¿Qué pasaría si las personas volaran?”, “¿en qué se parecen un gato y un elefante?”. Obviamente, no existen respuestas buenas o malas, lo que importa es que se les permita expresar o lanzar muchas ideas a partir de un tema, que utilicen su imaginación y encuentren múltiples respuestas a una pregunta.
- Deja que se equivoque. El miedo a fallar es un temor aprendido que los niños pequeños ni tienen. Ellos están dispuestos a realizar muchas preguntas y hallar respuestas que no necesariamente son las correctas. Lo importante es permitir que cometan errores, sólo así se constituirán nuevos aprendizajes.
- Inventad historias juntos. Busca dos palabras que no guarden relación aparente (por ejemplo, bruja y economía), y cread entre los dos un cuento en el que aparezcan ambas. Además de pasar un buen rato, se incentiva la capacidad de comprensión, abstracción y expresión verbal.
- Descubre sus intereses. Si, por ejemplo, le gustan los animales, puedes proponerle pintar un zoo o realizar un collage con fotos de animales que encontréis en las revistas… Sea cual sea la actividad que vayáis a realizar, enfócala hacia algo que a tu hijo le guste.
- Realiza actividades con tus hijos. Así lo aconseja Isabel Moltó, “si los padres dedican un tiempo a realizar actividades con ellos se suma el placer de dibujar o pintar con el rato que están juntos. A veces no todos los padres tienen ni el tiempo ni la paciencia de dibujar un elefante verde volador ni tampoco espacios donde pintar con pinceles pero sí se pueden hacer un montón de cosas con ellos en casa”.

Fuente: Antonio Machón. Isabel Moltó, talleres en Cabinet (www.espaciocabinet.blogspot.com).
Redacción: Irene García. 

jueves, 16 de febrero de 2012

Los hábitos de estudio y su importancia en el éxito escolar




Una gran responsabilidad de los padres, es la de lograr que los hijos durante la niñez y la adolescencia, interioricen hábitos que favorezcan su proceso de socialización y su capacidad de vivir y crecer felices y exitosamente dentro de cualquier grupo.
Los hábitos son actos complejos que al ser repetidos con frecuencia tienden a ser ejecutados precisa y automáticamente, es decir, se convierten en acciones automáticas que se realizan sin intervención de la voluntad y de la conciencia.
Así por ejemplo, los adultos ponemos el despertador, planeamos la agenda, leemos los diarios, etc., sin racionalizar estos actos. De igual manera el niño adquiere hábitos como: cepillarse los dientes, acostarse a determinada hora, recoger los juguetes, ordenar su cuarto, vestirse solo, tener buenos modales en la mesa, etc.
En edad temprana en la etapa de aprendizaje, es conveniente explicar al niño la importancia y la conveniencia de hacer estas o aquellas cosas, teniendo en cuenta algunas consideraciones, que piense en lo que hace, que todos sus actos tengan una significación con el tiempo y luego de sucesivas repeticiones, una vez interiorizado y procesado el aprendizaje de la conducta, lo hará inconscientemente.

Aprendizaje por imitación
Algunos hábitos que aprende el niño los aprende por imitación, de ahí el gran compromiso de los padres, maestros y adultos que rodean al niño. Los buenos modales constituyen un claro ejemplo, así el buen comportamiento en la mesa, dar las gracias, saludar, despedirse, presentar disculpas, entre muchos otros comportamientos, los irá aprendiendo en la medida en que vea que los adultos que lo rodean lo hacen espontáneamente. En cualquier circunstancia el mejor maestro para enseñar buenos modales, es el ejemplo.
Existe un infinito catálogo de hábitos: el hábito de levantarse a determinada hora, el hábito de leer el periódico en la mañana, el hábito de la lectura, el hábito del trabajo, el hábito de organizar la agenda con anterioridad, el hábito de contar hasta diez antes de protestar por algo, etc.
Pero los hábitos que centran nuestra atención, los cuales son preocupación de padres y maestros son LOS HÁBITOS DE ESTUDIO, pues con frecuencia vemos en nuestros hijos y alumnos la carencia de estos que dificulta su proceso de aprendizaje y su éxito académico. Lamentablemente, por falta de orientación, seguimiento y asesoría permanente, nuestros hijos adquieren con facilidad malos hábitos de estudio: por ejemplo: postergar el estudio o preparación de las evaluaciones o trabajos y dejarlos para la noche anterior; no copiar las tareas, no tomar apuntes, no organizar su sitio de estudio, no determinar tiempos específicos, etc.
Teniendo en cuenta que aprender a estudiar con eficacia es importante, por cuanto es cierto que la preparación del trabajo implica crear una atmósfera donde todo silencio, espacio, orden, comodidad, contribuye de alguna manera a la creación intelectual, los padres deben enseñarle a los hijos a “Estudiar Bien” con método, con organización, con técnica,  generando hábitos; razón por la cual es indispensable considerar la influencia del ambiente externo y de los factores que inciden favorable o desfavorablemente en la calidad del estudio yen la formación de buenos hábitos que garanticen el aprendizaje.

Factores determinantes en los hábitos de estudio
Veamos una situación propia de un estudiante que bien podría ser la de nuestro hijo:
“Juan es un alumno de séptimo grado que está preparando su próxima evaluación de sociales. Lleva toda la semana estudiando. El lunes estudió en su habitación por la tarde, el martes estudió en el comedor, de 7 a 8 de la mañana. El miércoles no pudo estudiar, por que se sentía molesto y preocupado. El jueves decidió estudiar cómodamente en un sillón de la sala de 8 a 10 de la noche, mientras sus hermanos jugaban con los juegos electrónicos a su lado. El viernes Juan estudió de nuevo en su habitación en horas de la tarde, aprovechando que a las 6:00 transmitían su programa favorito de televisión. A pesar del tiempo dedicado a preparar la evaluación, Juan no tuvo ese éxito esperado. Una queja permanente de Juan es que le cuesta concentrarse”.
Considerando la situación expuesta anteriormente, reflexionemos sobre los siguientes aspectos:
  • ¿A qué se debe la dificultad de concentración de Juan? ¿El sitio de estudio de Juan es el más adecuado?
  • ¿Qué diferencias o semejanzas presenta el ambiente y el sitio de estudio de Juan con el que le ofrezco a mis hijos?
  • ¿Juan demuestra tener buenos o malos hábitos de estudio? ¿Por qué?
  • ¿Qué debería cambiar Juan, para alcanzar el éxito esperado?
Una vez adquiridos buenos hábitos, la aplicación de la técnica de estudio adecuada facilitará los procesos de aprendizaje, de comprensión, de análisis, de construcción de significados y la aplicación del conocimiento.

Organización del lugar de estudio
El sitio determinado para estudiar debe ser un lugar tranquilo, que proporcione un ambiente adecuado, que facilite la concentración. Evitando las principales variables que afectan la eficiencia del estudio como son: los distractores visuales, los distractores auditivos y la desorganización.
Se recomienda utilizar siempre el mismo lugar, esto permite tener organizados los textos y materiales de estudio, clasificarlos elementos que necesita según la prioridad y utilidad para aprender. La silla y el escritorio deben ser cómodos. La iluminación y la ventilación deben ser adecuadas. El sitio debe ser confortable, pero no al punto que incite más al descanso que al estudio. El lugar debe estar siempre ordenado, los libros solamente de estudio y de consulta, carpetas y cuadernos organizados, cesta para la basura.
  • Una vez determinado y adaptado el lugar de estudio es necesario preparar todas las cosas que se requieren en cada una de las tareas a desarrollar, este alistamiento previo evita la pérdida de tiempo.
  • Cuando no existe una planificación sistemática de los materiales necesarios para el momento de estudiar, se pierde tiempo valioso y se pierde concentración buscando textos e implementos de estudio.
La maleta también debe estar ordenada sólo con los implementos de estudio.
Como ya se había mencionado, el ejemplo es un buen maestro, si los niños a su alrededor ven orden en su hogar, con sus juguetes, con su ropa, con su cuarto, se hace más fácil que adquieran hábitos de orden en el estudio.
El éxito del estudio dependerá en gran medida del cuidado que se tenga en los detalles que lo rodean, los cuales aunque no proporcionan mayor calidad, sí evitan gastos de energía y pérdida de tiempo.

Ambiente de estudio
Los padres quieren que sus hijos estudien, que sean los mejores, pero... ¿realmente el ambiente familiar favorece la disposición para el estudio? Existe en algunos casos un problema de coherencia entre lo que se desea y exige al hijo estudiante y el ambiente que se le ofrece.
Un ambiente de estudio se forma cuando en el hogar:
  • El lugar está decorado y rodeado de elementos que sugieran estudio, cultura, información.
  •  Todos leen buenos libros, buenos periódicos, buenas, buenas revistas
  • Se habla de temas interesantes y de actualidad.
  • Se genera un ambiente favorable, cuando hay libre expresión y cada uno de los miembros de la familia puede hablar de sus actividades culturales, académicas, artísticas.
  • Se planean y se comparten actividades culturales como: conferencias, conciertos, exposiciones de arte, cines, etc.
Organización del tiempo
El tiempo es uno de los grandes valores de la vida, es el recurso para construir la vida, para realizar los ideales, para alcanzar nuestras metas y para demostrar que somos significativos.
Las investigaciones han demostrado que administrar eficientemente el tiempo es un factor importante para el éxito académico. El tiempo resulta muy fácil de malgastar y muy difícil de controlar. Por eso, es necesario enseñarles a los hijos la importancia de la administración responsable del tiempo. Una hora bien administrada es altamente productiva.
El tiempo como valor, no se debe malgastar en asuntos sin importancia, no se debe derrochar; cuando en una actividad que requiere una hora la realizamos en cinco; no se debe ignorar cuando no nos damos cuenta que el tiempo existe y pasa; cuando  decimos “a qué hora se me fue la mañana”; no se debe matar cuando buscamos acciones y ocupaciones para “pasar el tiempo”; no se puede ir en contra del tiempo, cuando pretendemos hacer en media hora lo que requería de cinco horas, cuando se pretende en cinco minutos preparar un examen, cuando se deja todo para última hora.
Generalmente los estudiantes no saben organizar ni administrar el tiempo que disponen después del horario del colegio y por eso ocurren situaciones negativas como: olvidan sus compromisos académicos; se les acumula mucho trabajo para el mismo día; hacen las tareas a prisa generándoles afanes, angustias, tensiones y cansancio.
Por todo lo anterior, es indispensable dentro de los hábitos de estudio establecer los siguientes parámetros en el manejo del tiempo:
  • Planificar el tiempo de estudio. Establecer horarios. Así como se establecen horarios para levantarse, para acostarse, para las comidas, también se deben establecer horarios para estudiar.
  • Un horario de estudio bien planeado permite atender todos los intereses y necesidades en una secuencia, proporción y equilibrio adecuados.
  • Establecer prioridades. Empezar por las asignaturas de mayor grado de dificultad, evitar dedicar mucho tiempo a las asignaturas más fáciles o de mayor agrado.
  • Jerarquizar las tareas o actividades. Aunque todas las tareas y/o actividades escolares son importantes, no todas son urgentes. La experiencia propia le indicará a qué materias debe dedicarle menos tiempo y a cuáles del dedicarle más, de acuerdo con los requerimientos específicos y según el grado de dificultad que presentan.
  • Dedicar diariamente el mismo tiempo y la misma hora al estudio.
  • Planear y determinar los tiempos para el descanso.
  • Estudiar todos los días un poco y no mucho tiempo de estudio en pocos días.
  • Estudiar habitualmente una o dos horas, según las necesidades.
  • Programar períodos de estudio de 30 ó 45 minutos seguidos.
  • Si se adquiere una rutina para estudiar a determinada hora todos los días y se evita hacer cualquier otra cosa durante ese mismo tiempo, estará en las mejores condiciones de no interrumpir el estudio por una deficiente administración del tiempo.
Como ejercicio de autoevaluación aplique con su (s) hijo (s) el siguiente cuestionario:
  1. ¿Calcula el tiempo para cada actividad?
  2. ¿Ha obtenido malos resultados porque olvida con frecuencia sus tareas y/o trabajos?
  3. ¿Se le acumulan tareas y lecciones para el fin de semana?
  4. ¿Se le pierden con frecuencia textos, cuadernos y útiles de estudio?
  5. ¿Mantiene debidamente organizado su sitio de estudio?
  6. ¿Varía el lugar para estudiar permanentemente?
  7. ¿Cuando se dedica a estudiar, tiene frecuentes y variadas interrupciones?
  8. ¿Al finalizar el día cumplió la totalidad de las tareas programadas?
  9. ¿Cumple con el horario fijo establecido para estudiar diariamente?
  10. ¿Con frecuencia se encuentra acosado por tareas, evaluaciones y trabajos, que debe realizar a las carreras?
El crear hábitos de estudio es esencial para el éxito académico y por ello requiere de mucha práctica, autodisciplina; proporciona resultados placenteros al obtener mejores calificaciones y al adquirir óptimos hábitos de trabajo para el futuro. Los hábitos de estudio que desarrollen sus hijos ahora, influirán sin duda en el éxito futuro de la vida universitaria o profesional.

Realizado por: "Programa para la formación de padres" INSPIRACIÓN

Publicado en www.lafamilia.info

lunes, 30 de enero de 2012

Los niños y la televisión



Este es un artículo del año 2001 de la Asociación Argentina de Pediatría con recomendaciones relacionadas con la televisión y los niños.
Algunas recomendaciones para ver televisión

Muchas veces no sabemos qué miran nuestros hijos
por televisión, ni cuánto tiempo pasan frente al televisor.
Sabemos que éste puede ser un buen medio de
entretenimiento, pero también, que puede ejercer cierta
influencia perjudicial.

¿Cuánto tiempo ven televisión los niños?

La mayoría de los niños y adolescentes ven, en
promedio, 3 horas de televisión por día, sin contar el
tiempo dedicado a los videojuegos. Esto quiere decir,
que para cuando su hijo haya terminado la escuela
secundaria, habrá pasado 3 años enteros de su vida
mirando televisión.

¿Qué ver en televisión?

Los padres tienen un papel fundamental y el mejor
mensaje para los hijos es el ejemplo. Es aconsejable
“sentarse a ver televisión” con los chicos, ya que se
deberán tomar conductas activas ante lo que ella muestra.
Para acompañarlos adecuadamente, conviene que
los adultos miren previamente los programas y que
conozcan bien su contenido, para luego mirarlos junto
a sus hijos y comentarlos. Es importante además, formarlos
en la elección de aquellos programas que tengan
contenido didáctico, con valores positivos y personajes
positivos.

¿Cómo influye la televisión en los niños?

La televisión ejerce influencias positivas y negativas,
de acuerdo con el tipo de programas que los niños
vean. Los programas educativos destinados a niños
mayores de 3 años han demostrado mejorar áreas como
el vocabulario y los conocimientos en general. También,
pueden promover conductas sociales positivas
como el altruismo, la solidaridad, etc. Sin embargo,
existen efectos negativos que provienen de la exposición
a conductas agresivas, de violencia, a situaciones
vinculadas al sexo y al uso de alcohol, tabaco y drogas.
Cabe señalar que muchos de estos contenidos no favorables
aparecen en el horario de “protección al menor”.

La comunicación en la familia es esencial para una
recepción activa de los programas televisivos. Es fundamental
dialogar y discutir sobre los programas vistos
y, si alguno se prohíbe, hay que dar razones. La
censura no produce efectos positivos.

¿Es cierto que la televisión favorece la obesidad?

En muchos casos es cierto. Mirando televisión se
gasta muy poca energía, además, se aumenta el consumo
de alimentos, ya sea mientras se está frente al

televisor o como resultado de las propagandas que se
emiten.

Es bueno recordar que el tiempo que se invierte
viendo la televisión, es tiempo que se le resta al deporte,
al juego, a la lectura o a otra actividad recreativa.

¿Dónde colocar el televisor?

• Lo ideal es sentarse a una distancia equivalente a 3 a 12
veces el ancho del televisor, preferentemente en forma
perpendicular a la pantalla, para no adoptar posiciones
incómodas.
• No es conveniente que los niños tengan la televisión
en su cuarto, ellos todavía no tienen la madurez
suficiente para determinar cuándo y cómo es bueno
mirar televisión.

¿Cuándo ver televisión?

Es bueno que en cada hogar se establezcan normas de
conductas televisivas.

• Es preferible apagar el televisor durante las comidas. El
diálogo familiar es más importante que callar y mirar la
televisión.
• No es conveniente realizar tareas con el televisor encendido,
porque no nos concentraremos en la tarea a realizar,
ni disfrutaremos del programa elegido.
• Tampoco es conveniente que permanezca encendido
como si fuera un integrante activo de la familia.
• La elección de programas y del tiempo para ver televisión
permitirá contribuir a la educación de los niños,
para que no sea sólo un aparato para mantenerlos entretenidos
mientras nosotros, los padres, hacemos nuestras
tareas.


Recomendaciones

• Participar en la selección de los programas que ven
los niños y los adolescentes.
• Mirar televisión junto a ellos y discutir los contenidos
para estimular la crítica de lo que se ve.
• Evitar que los niños menores de 2 años vean televisión.
• Limitar el tiempo frente a la pantalla de la televisión,
de una a dos horas por día.
• Estimular la realización de actividades alternativas
como jugar, practicar deportes, leer, cantar, etc.
• No colocar la televisión en el cuarto de los niños.

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Eliana, mami de Felipe